Por Osvaldo M. Álvarez
Torres.
Profesor Principal. “Universidad de Matanzas Camilo
Cienfuegos”
Hace unas horas los medios han divulgado en nuestro país
la noticia que no ha sorprendido a los cubanos: El Departamento de Justicia de
Estados Unidos, que es lo mismo que la Fiscalía General de ese país, se opuso
a la solicitud de René González de regresar temporalmente a Cuba para
visitar a su hermano gravemente enfermo.
En una hipócrita exposición de motivos, la Fiscalía ha dicho que "Los
Estados Unidos reconocen el carácter humanitario de la solicitud hecha por René
González, pero se oponen a esta solicitud basándose en preocupaciones de
seguridad del FBI”, o sea, el mismo argumento de hace más de 100 años, aplicada
en innumerables ocasiones al caso de los cinco y sus familiares, sobre todo de
las esposas Adriana y Olga: la sacrosanta Seguridad Nacional de los
EU.
Se contradicen en sus
propios argumentos: en el documento que contiene los términos de la libertad
condicional supervisada que se impuso a René, se dice acerca de la posibilidad de concederle una dispensa por razones
humanitarias, que ahora mismo ha negado, prueba de la mala fe del Gobierno,
cuyos intereses representan los Fiscales.
Pero
¿qué otra cosa podríamos esperar de la archi reaccionaria Fiscal del sur
de la Florida, Caroline Heck Miller, feroz perseguidora de los cinco y
silenciosa ante los desmanes de Posada Carriles, cuando en su momento ninguna
acción hizo para que lo encausaran como
terrorista?.
Ahora, planteada la
moción de la defensa y la oposición de la Fiscalía, queda en manos de la
jueza
Joan Lenard, la misma que originalmente condenó
a los cinco y no eximió a René de la libertad supervisada, que tome una decisión
definitiva sobre la petición de que el luchador antiterrorista visite Cuba por dos
semanas.
Siempre le he dicho a mis hijos, a mis alumnos, ante
cuestiones de la vida y de mi propia profesión de que les he hablado, que a
veces quisiera estar equivocado, como quisiera estar equivocado en este caso y
que la magistrada Lenard, haciendo gala de esa tan cacareada independencia
judicial de que habla el sistema norteamericano, desestime la cruel e inhumana
oposición de la Fiscalía y René pueda viajar temporalmente a Cuba, resultado de
un acto humanitario.
Los días dirán. Veremos si cae o no al suelo una vez
más, arrancada por el odio visceral que nos tienen y por la venganza, la venda de la justicia.

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