La tortura que el gobierno, o los gobiernos, de Estados Unidos han impuesto a nuestros Cinco hermanos: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René
por más de trece años y medio sólo es comparable -ya que es la razón de
ser de ésta- con los tormentos que las sistemáticas políticas de
genocidio, terrorismo y subversión de esos mismos gobiernos le han
impuesto por más de medio siglo al pueblo cubano.
Por más de trece años esos gobiernos les han privado a los Cinco de sus más elementales derechos a la vida.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define
tortura de la siguiente manera, “Grave dolor físico o psicológico
infligido a alguien, con métodos y utensilios diversos con el propósito
de obtener una confesión o como medio de castigo”.
Parte integral de esa sistematicidad de tortura mantenida por más de
trece años son los infructuosos intentos por parte de diferentes
autoridades de esos gobiernos para que los Cinco traicionen sus ideales
patrióticos e ideológicos. Y como no lo han logrado, y es evidente que
no lo lograrán, mantienen e incrementan el suplicio al que los someten.
Y así lo han hecho flagrantemente violando sus propias leyes y más
caros principios y procedimientos jurídicos. Violando su propia profesa
humanidad.
¿Y por qué este malsano ensañamiento contra estos cinco hombres por
parte de los gobiernos de Estados Unidos? ¿Por qué esta campaña en
contra de los Cinco continuamente intenta demonizarlos?
La fiscalía federal que los procesó y procesa, y los tribunales
federales que los han juzgado en diferentes instancias, y que los
continúa juzgando en esta etapa de apelación extraordinaria, jamás han
podido hacerlo por cometer espionaje en contra de los Estados Unidos,
delito no cometido por ellos, del cual nunca han sido encausados.
Aún así se les califica continuamente como espías, queriendo conjurar
una imagen perversa, de que los Cinco representan un gran peligro para
este país. ¿Por qué, si nunca pusieron en riesgo la seguridad nacional
de Estados Unidos se les sigue acusando de haberlo hecho y de continuar
teniendo la posibilidad de poder hacerlo?
En días recientes al oponerse a la petición de René de poder viajar a
Cuba para estar por dos semanas con su hermano Roberto gravemente
enfermo de una condición terminal, la fiscalía federal argumentó: “Los
Estados Unidos reconoce el carácter humanitario de la solicitud hecha
por René González, pero se opone a esta solicitud basándose en
preocupaciones de seguridad del FBI”.
Y más recientemente aún, la fiera de Ileana Ros, orgullosa defensora y
protectora de terroristas, y además presidenta del Comité de Relaciones
Exteriores de la Cámara federal de Representantes, declaró: “No hay
ningún conjunto de condiciones bajo las cuales podríamos permitir a
González volver a Cuba sin poner en peligro la seguridad de Estados
Unidos. (…) Urjo al Departamento de Justicia a proteger la seguridad de
Estados Unidos y también a honrar a las víctimas de Hermanos al Rescate,
declarando explícitamente que no se permitirá a René González viajar a
Cuba, de ninguna manera, de ninguna forma, de ningún modo”.
¡Ah!, además de reincidir en la perversa acusación de peligro, no
pudo resistir la congresista Ros en esta declaración defender lo suyo:
los planes subversivos y terroristas contra el pueblo cubano, y
enaltecer, como siempre lo hace, a los terroristas que han llevado a
cabo esas infames campañas.
Y ahí, precisamente, está el fundamento de esta campaña de tortura de
más de trece años y medio en contra de nuestros Cinco hermanos por
parte de todos ellos en este país, los gobiernos federales y sus aliados
en contra de Cuba; que es el también la raíz de los tormentos que las
sistemáticas políticas de genocidio, terrorismo y subversión de esos
mismos gobiernos le han impuesto por más de medio siglo al pueblo
cubano: la soberana, justa e inalterable decisión del pueblo cubano de
ser libre.
Tomado de Areíto Digital
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