“Este 13 de agosto vivimos una situación extraña. Rene
cumple 56 años, no está entre rejas pero no es libre; podemos decir
que está en solitario, a no ser cuando recibe visita familiar. Está
solo”, afirmó Olga Salanueva, esposa del antiterrorista René González Sehwerert, en exclusiva para el semanario cubano Trabajadores.
“Rene no puede hacer vida social, entablar relaciones, ser
amigo de sus vecinos ni recibir a nadie porque el peligro está en
todas partes. Eso lo comprobamos recientemente cuando ocurrió la
pérdida de su hermano. Si ese día al menos hubiera estado en la
cárcel, alguien le habría puesto la mano en el hombro y hubieran
conversado un rato. Pero en las actuales circunstancias no hubo nada
de eso.
“La libertad supervisada no la crearon para lo que está sucediendo
con Rene, está hecha para ayudar a la reinserción social de quienes
cumplen condenas en prisión. Esa es una incongruencia: aquella no es
la sociedad de Rene y él no puede reincorporarse a su familia porque,
por orden del Gobierno de Estados Unidos, fui deportada y vine para
Cuba con mis hijas; ellos no lograron que Rene claudicara ni fuera
testigo de la Fiscalía.
“La libertad supervisada también tiene como objetivo que la persona
se capacite. Después que se pasa tiempo en prisión se pierden
habilidades: Rene es piloto y no tiene la posibilidad de renovar su
licencia ni sacar permiso de conducción porque tendría que dar su
dirección. A él corresponde apoyar económicamente a su familia, mas,
¿de qué forma? Debería estar en nuestra casa para celebrar su
cumpleaños en libertad verdadera”.
Rechazan modificación de libertad supervisada
Una nueva maniobra política impide que al caso de los Cinco
le asista la justicia. La Fiscalía estadounidense, como prueba de su
habitual ensañamiento contra los antiterroristas cubanos, rechazó la
moción presentada por René González Sehwerert,
el pasado 22 de junio, ante la Corte del Distrito Sur de la Florida,
en la que solicitó le fueran modificadas las condiciones de su
libertad supervisada y se le permitiera cumplir el resto del tiempo en
su país.
“La Fiscalía buscará los medios para tratar que los Cinco cumplan
hasta el último minuto cuanto se les ocurra como venganza. Dicen que
Rene es un peligro para esa sociedad y en tres ocasiones la fiscal
planteó que él no se ha arrepentido; ¿de qué tiene que arrepentirse si
ellos estaban en Estados Unidos por la necesidad de nuestro pueblo de
defenderse de la muerte y del terror?
“Por eso han asumido esas largas sentencias. Rene la cumplió hasta
el último día por el convencimiento de hacer lo correcto. En una carta
que le dirigí a la jueza sugerí que si es un peligro para Estados
Unidos, que lo envíen para Cuba y así le damos un final justo a este
caso; se quitan de encima el supuesto peligro y nosotros lo recibimos
con todo el amor.
“La respuesta de la Fiscalía es una evidencia del poco valor que el
Gobierno de Estados Unidos le da a la familia cubana, el mismo que le
dan los terroristas y por esa valoración tenemos esa enorme cifra de
lesionados y muertos por acciones criminales.
“¿Por qué se empeñan en agregarles más dolor a él y a su familia si
Rene es uno de los pocos ciudadanos del mundo que después de salir de
la cárcel no puede reunirse con sus seres queridos? Ellos están
renovando el duelo.
“A Rene le aplican ese castigo adicional por ser ciudadano
norteamericano, pero él ha manifestado su disposición a renunciar a
ella. Todavía no ha habido respuesta de la jueza en ese sentido y la
Fiscalía hace caso omiso a la propuesta”.
Otra visa negada
La Sección de Intereses de Estados Unidos, en La Habana,
volvió a negar a Olga Salanueva el permiso para viajar a ese país a
encontrarse con su esposo. Mas, ella no va a renunciar a la solicitud
de visas.
“Es un derecho nuestro, recientemente lo hicimos Adriana
y yo, y nos dijeron que no era el momento. Esa necesidad también está
planteada en la moción y no voy a dejar de exigirla, ya no hay que
pedir permiso para entrar a la prisión, Rene está en una casa y no
tiene lógica que no pueda estar a su lado. Si yo no puedo entrar a ese
país, que Rene venga al nuestro”.
Las expectativas por el reencuentro eran grandes. “Fue tanta la
emoción que cuando lo vi en el aeropuerto me volvió el alma al cuerpo,
sentí que comenzaba a vivir mi propia vida, y en un instante se borró
todo lo que habíamos pasado, como si ahí mismo cerráramos ese capítulo
de tristeza, de dolor, de lucha.
“Era la oportunidad de que Rene estuviera con Roberto, su hermano ya
gravemente enfermo. Fue un encuentro familiar, esa era una de las
características de la visita. Tuvo que cumplir muchas condiciones y
todo salió tal y como se planificó.
“En el plano más íntimo, fue como un sueño. Durante muchos años no
pudimos compartir el encuentro que cualquier familia tiene
diariamente: despertar a su lado y ver a nuestras hijas, desayunar
juntos, conversar, compartir una película, tirarnos fotos. Nunca
tuvimos una foto de nosotros cuatro durante todo el tiempo que Rene
estuvo en prisión. Prácticamente no dormíamos en esos días.
“Disfrutamos caminar, aunque fuera por pequeños tramos, por las
calles de La Habana, saludar a los amigos, tirarnos una foto en las
escaleras de Los Violines, frente a Paseo, donde nos hicimos novios, y
otra donde Rene tiene cargada a Irmita (la hija mayor) estando ella
ya embarazada”.
Ahora los planes de la familia apuntan a estar juntos para celebrar
los quince de Ivette (la hija menor) el año próximo. Mientras tanto,
esa casa solitaria que habita René se llenará de alegría cuando por
primera vez coincidan, en su cumpleaños, cuatro generaciones: René, su
padre Cándido, las hijas y el nieto.
“Para nosotros fue una sorpresa que Irmita estuviera embarazada y a
Rene le dio mucha alegría saber que es varón porque hay una historia
desde mi primer embarazo: yo quería hembra, pero él me decía ‘lo que
venga’. Después llegó Ivette y realmente ha sido muy feliz con sus
hijas, e incluso aceptó tener una nieta, pero cuando llegó la noticia
de un nieto, sacó todo aquel deseo de tener un varón, y hasta preguntó
cómo le iban a poner.
“La decisión fue Ignacio René; Irmita siempre quiso ponerle a sus
hijos los nombres de Ignacio y Amalia después que conoció la bella
historia de amor de Agramonte y su esposa. Ya Rene tiene planes para
él: lo va a enseñar a volar, a nadar, a bucear y le pidió a Cándido
-que fue pelotero-, que lo entrenara.
“Mirando las olimpiadas me emocioné con el entusiasmo de la abuela
del campeón de tiro, y le dije a Rene que si esto sigue así vamos a
tener un nieto olímpico. Son muchas cosas buenas las que le esperan a
Rene aquí y por eso estamos luchando tanto para que se haga posible
ese regreso”.
(Tomado del semanario Trabajadores)
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