Como un reloj ha funcionado durante la actual cosecha tomatera,
el vínculo entre las diferentes formas productivas y la fábrica
Reinado, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB), Los
Atrevidos, de Villa Clara, lo cual demuestra que cuando la
negociación entre las partes se ejecuta bien, pueden esperarse
buenos dividendos.
Tales resultados han sido fruto del correcto proceso de
contratación llevado a cabo por la dirección de la entidad con los
organismos suministradores del fruto, tanto los pertenecientes al
sector estatal como al cooperativo y campesino.
De acuerdo a las precisiones de Maritza Gómez Alemán, la directora de la UEB Los Atrevidos, a la cual pertenece Reinado, tras tres años de experiencia en este tipo de relaciones, puede decirse que este ha sido el mejor de los últimos tiempos, una muestra de la seriedad con que las partes han asumido sus compromisos.
"La clave ha estado en el hecho de haber realizado la contratación en tiempo, de modo que pudiéramos preverlo todo, tanto con las 18 formas productivas con las cuales pactamos, como aquellas entidades estatales que también nos suministran el fruto", explica la directora.
"Allí se estipulan las obligaciones que tenemos las partes. Ellos, la de garantizar un tomate con la calidad apropiada; entrega organizada por meses, decenas, e incluso por días; y nosotros la forma de recepción, análisis del producto y el pago correspondiente en el plazo previsto, entre otros aspectos contenidos en el contrato", expone Maritza.
De acuerdo a las precisiones de Maritza Gómez Alemán, la directora de la UEB Los Atrevidos, a la cual pertenece Reinado, tras tres años de experiencia en este tipo de relaciones, puede decirse que este ha sido el mejor de los últimos tiempos, una muestra de la seriedad con que las partes han asumido sus compromisos.
"La clave ha estado en el hecho de haber realizado la contratación en tiempo, de modo que pudiéramos preverlo todo, tanto con las 18 formas productivas con las cuales pactamos, como aquellas entidades estatales que también nos suministran el fruto", explica la directora.
"Allí se estipulan las obligaciones que tenemos las partes. Ellos, la de garantizar un tomate con la calidad apropiada; entrega organizada por meses, decenas, e incluso por días; y nosotros la forma de recepción, análisis del producto y el pago correspondiente en el plazo previsto, entre otros aspectos contenidos en el contrato", expone Maritza.
Una de las mayores ventajas de este trabajo, según la directora de la UEB Los Atrevidos, es haber logrado que los productores escalonen la cosecha, en lo fundamental de enero a mayo, lo cual garantiza un suministro estable del tomate y evita la sobresaturación en la fábrica.
En ese sentido, señala cómo la herramienta del contrato ha permitido un intercambio fluido con las distintas cooperativas, sobre todo cuando la fábrica ha tenido alguna inestabilidad y se les ha pedido alargar la cosecha o no recogerla determinado día, dejándola para otra fecha.
De acuerdo a lo establecido, son los productores quienes deben garantizar la transportación del fruto hasta la industria, utilizando carretas, carretones, camiones u otros medios a su disposición, por cuyo servicio reciben el pago estipulado de diez pesos de margen comercial por cada quintal transportado, según expone la especialista.
Un buen contrato genera organización
Realizar un buen contrato, le permitió a la fábrica ubicada en San Diego el Valle, municipio de Cifuentes, una mejor organización de su proceso productivo, según expresa Juan Carlos Pérez Pérez, director de la entidad.
"Como sabíamos de antemano cuánto tomate nos iba a entrar, programamos la fuerza de trabajo atemperado a esa situación, y procedimos con tiempo a contratar la necesaria para acometer los picos de cosecha", explica el director.
De esa manera, iniciamos la faena con un solo turno de trabajo, incrementando los mismos en la medida en que resultaron necesarios, hasta llegar a los tres que laboran en la actualidad, lo cual ha generado eficiencia y productividad en la fábrica, asegura el directivo.
Explica, además, que como resultado de las medidas tomadas y de un mejor aprovechamiento de las capacidades instaladas, este año molerán unas 7 mil 124 toneladas, mil más que el pasado año, lo cual les permitirá cumplir sus compromisos de puré y pastas de tomate de diferentes tipos, destinadas en su mayoría a la sustitución de importaciones.
Pasión por la calidad
El fin primero de cualquier proceso de contratación debe ser garantizar la calidad óptima de todo cuanto hacemos, una máxima presente en los directivos y trabajadores de la fábrica Reinado.
Al entrar a la entidad, lo primero que se encuentra el visitante es la garita de control, donde laboran Nereida Rodríguez Peñate y otros especialistas encargados de recibir la mercancía y certificar que esta reúne los requisitos establecidos para su procesamiento posterior.
Con más de 25 años de faena, a Nereida no hay quien le pase gato por liebre. "El tomate tiene que traer la maduración correcta, debe venir limpio, sin pedúnculo, con el peso requerido y con el grado Brix establecido, de lo contrario recibirá la penalización prevista, según lo pactado", explica.
"Nosotros llevamos un registro a cada uno de los proveedores, donde consta la calidad y características de la materia prima recibida, el cual conciliamos con las partes correspondientes antes de proceder a los descuentos, si es que lo requieren, y en caso de no aceptar nuestras condiciones la mercancía no es recepcionada, tal y como está estipulado en el contrato", explica Nereida.
Otro departamento clave en el cuidado de la calidad es el
laboratorio de la fábrica, donde labora María de los Ángeles
Herrera, la técnico encargada de realizar los diferentes controles
al producto terminado, como PH, grado de acidez, peso y
concentración, entre otros análisis ejecutados, para lo cual cuentan
con modernos equipos capaces de certificar que en la fábrica Reinado
reina la calidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario