Estas instancias incluyen aspectos novedosos en el sistema judicial cubano como escuchar a personas menores de edad.
La Habana, may 17.- Las secciones de familia, que se
extienden a los tribunales municipales de Cuba y realizaron 5.382
comparecencias entre enero y octubre de 2011, proponen otras formas de
impartir justicia frente a asuntos tan sensibles como litigios alrededor
de la guarda y cuidado de menores, divorcios, violencia intrafamiliar y
pensiones alimenticias, entre otros.
“El de la familia no es un conflicto entre adversarios, donde una
parte gana y otra pierde; ahí no puede perder nadie, tienen que ganar
las relaciones familiares”, dijo a la revista Mujeres Olga Mesa,
presidenta de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia, de la no
gubernamental Unión de Juristas de Cuba.
Reconocida como una de las impulsoras de este tipo de experiencias
dentro de la jurisprudencia cubana, la especialista calificó de “un
triunfo” el hecho de separar el procedimiento de familia del civil en
general y lo consideró “el comienzo en el camino hacia una ley de
proceso familiar en Cuba”.
Estos tribunales escuchan, en la parte procesal, a niños y niñas y
toman en cuenta el parecer de equipos multidisciplinarios, que ofrecen
una mirada técnica y profesional especializada en el área de la familia.
Asimismo, este juzgado sigue de forma más cercana el caso, acompaña a
las personas en litigio para alcanzar un acuerdo y salvaguardar en lo
posible los vínculos familiares. Su intervención puede suceder en
asuntos prejudiciales y resultar preventiva y educativa.
De hecho, en el mencionado período del pasado año, en esas salas se
arribó a 2.913 acuerdos y se desarrollaron 97 exploraciones a menores,
según datos aportados por Carlos Díaz Tenorio, presidente de la Sala de
lo Civil y de lo Administrativo del Tribunal Supremo Popular, durante el
IV Taller Nacional sobre Proceso Familiar, celebrado el pasado año.
“Cuando se logra un acuerdo, se sabe que esa familia puede seguir
funcionando en otro plano”, explicó la jurista Yilian Noriega, de la
sala civil del Tribunal Provincial de Villa Clara, a la periodista Sara
Más, de la publicación oficial de la no gubernamental Federación de
Mujeres Cubanas (Fmc).
La abogada de esa localidad, a 268 kilómetros de La Habana, aseguró
que en estas instancias se protegen mejor los derechos de la infancia y
los jueces acceden a mejores herramientas para dictar sentencia ante
conflictos tan difíciles y con matices muy complejos.
Para ella, el trabajo de estas secciones debe continuar
perfeccionándose, en la medida que acumule una mayor experiencia en la
práctica. “Todavía, por ejemplo, no se logra la intervención de abuelas y
abuelos, en calidad de terceros, en el proceso judicial”, detalló
Noriega, en tanto, se manifestó a favor de la especialización en este
sentido de jueces y juezas.
Las salas de familia se iniciaron experimentalmente en 2008, en los
tribunales del municipio habanero de Guanabacoa y Placetas, localidad de
la central provincia de Villa Clara. Poco a poco, esta instancia
comenzó a sesionar en los tribunales provinciales del país y hoy sigue
extendiéndose a los municipales.
La propuesta de este tipo de salas fue perfeccionándose durante
numerosos seminarios y talleres nacionales sobre Procedimiento Especial
de Familia, realizados entre 2003 y 2006, bajo el auspicio de la Fmc y
la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia. (2012)
Tomado de: http://www.ipscuba.net
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