El presidente de Francia, François Hollande,
ha promulgado la ley que permite los matrimonios entre personas del
mismo sexo, convirtiendo a esa nación europea en el decimocuarto país
que legaliza este tipo de uniones.
El diario oficial de Francia anunció el sábado que el proyecto de ley
se había convertido en ley después de que el Consejo Constitucional
diera luz verde el viernes.
La ley, una promesa de campaña del presidente socialista, ha sido
fuertemente disputada durante meses por muchos conservadores en Francia,
donde permitir los matrimonios homosexuales es una de las mayores
reformas sociales desde la abolición de la pena de muerte en 1981.
Sus oponentes han llevado a cabo grandes manifestaciones, a menudo
violentas, contra la ley y han convocado otra protesta para el 26 de
mayo.
La líder de la oposición a las uniones gays, una activista política y
humorista conocida por el nombre de Frigide Barjot, ha dicho que la
protesta sacará a las calles a millones de personas.
La alcaldesa de Montpellier, Helene Mandroux, que oficiará el primer
matrimonio homosexual en Francia en esta ciudad del sur del país el 29
de mayo, dijo que la ley suponía un importante avance social.
“El amor ha ganado sobre el odio”, dijo, mientras expresaba su
preocupación por si la primera boda gay pudiera provocar protestas
violentas.
Francia, un país predominantemente católico, se suma a otros trece
países como España, Canadá, Dinamarca, Suecia y más recientemente
Uruguay y Nueva Zelanda al permitir el matrimonio entre gays y
lesbianas. En Estados Unidos, Washington D.C. y doce estados han
legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Al contrario de lo que ocurrió cuando el último presidente socialista
de Francia, François Mitterrand, desafió la oposición de la mayoría de
franceses a abolir la pena de muerte en 1981, los sondeos muestran que
más de la mitad del país respalda la decisión de Hollande de permitir la
unión de las parejas del mismo sexo.
No obstante, con las cifras de popularidad de Hollande en mínimos
récord después de un año en el cargo, la ley ha supuesto un coste para
el presidente y los críticos dicen que ha distraído su atención de los
intentos de reavivar una economía en recesión.
(Con información de Reuters)

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